Divina Carroña.


Cuando zapeas sin control un sábado por la mañana, como el de ayer,  entre entrenamientos libres puedes caer en el Canal 13, el de la COPE y los obispos. Yo caí en plena homilía, y entonces vi algo tan obsceno, tan abyecto, tan inefablemente inhumano, que no puedo sino reproducirlo con asco.

El cura (u obispo, o lo que sea, algo debía ser porque aquello parecía la Almudena), leyó la carta que dejó una mujer que había interrumpido su embarazo y que, dijo, presa de su arrepentimiento y de la voz de su conciencia, se había suicidado.

Ignoro si la carta era auténtica. Ni me importa. Lo que me puso fuera de mí era ese espectáculo canalla, sangriento, carroñero, en el que, en nombre de la caridad y el perdón nada menos, aquel buitre vestido de encaje blanco había decidido vomitar su soflama contra lo que ellos llaman aborto o asesinato del nasciturus.

No quiero ni pensar qué hubiera ocurrido si en cualquier foro público o en cualquier medio se hubiera publicado la carta de alguna de las víctimas de abusos sexuales de los clérigos, suicidado de asco con una vida deshecha.

No quiero pensar qué hubiera ocurrido si hubiéramos dado voz a todos aquellos testigos de la connivencia entre el Vaticano y los nazis, puestos ante el espejo del Holocausto*.

No quiero pensar qué harían si todas esas personas de iglesia (la de base, la de los que creen) que luchan del lado de los pobres, que luchan y lucharon contra los dictadores que esos carroñeros llevaron y llevan bajo palio, publicaran en cartas lo que piensan de ellos y de su secta enclaustrada, que habla una lengua muerta, que ya no vive entre nosotros.

Es verdad que para esta tarea ha ayudado mucho el que todas y todos les hemos seguido el juego, hablando de la libertad para abortar, cuando lo que se discute no es eso: se discute si la mujer que aborta y la o el médico que realiza la intervención deben ir a la cárcel. Se discute si en 2103 lo que estas aves carroñeras consideran pecado debe recogerse en el Código Penal como delito. Se discute si esta secta debe seguir teniendo el poder de gobernar nuestras vidas, nuestras decisiones libres, arropados y arropando a esa ultraderecha heredera directa del franquismo y del nacional-catolicismo.

Pero nada justifica el espectáculo soez de ese bendito, de ese hombre de bien y de iglesia, abriendo las entrañas de una mujer para alimentar con su sangre, su desgracia y su final a tantas hienas insensibles que son lobos para su grey.

Ay de nosotros si no existe un dios. Pero ay de ellos si existe un infierno.

*Hoy han vuelto a emitir Amen: http://www.imdb.com/title/tt0280653/?ref_=fn_al_tt_1. Imprescindible relato de cómo el Vaticano conoció y se lavó las manos ante la Shoah. Imprescindible. Evidentemente, la Jerarquía protestó contra esta película.

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