Archivos para 1 junio 2015

Lo sentimos por los hechos.


Se dice, aunque con muchas dudas por la variedad de relatos y los evanescente de las descripciones que tenemos a mano, que durante los triunfos que se otorgaban a los generales romanos ras una campaña existosa un esclavo público o su hijo varón más pequeño le acompañba en el carro de cuatro caballos recordando al triunfador su condición mortal, en cada parada de la Via Triunfal hasta su llegada al templo de Júpiter Capitolino.

Se cuenta también, esto con más detalle y unanimidad entre los historiadores, que tras el carro, comediantes, miembros de las tropas y civiles con gracia cantaban a voz en cuello canciones satíricas y malsonantes contra el protagonista (en un triunfo de Cayo Julio cantaban eso de “maridos, esconded a vuestras mujeres y mujeres esconded a vuestros maridos, que viene el viejo y sucio calvo”, esto último con un doble sentido idéntico al que empleamos ahora). Eso probablemente ayudaba a rebajarle los humos al triunfador, pero también ayudaba al control social de la envidia y a desahogar por un día una disciplina militar y civil que, como la romana, era muy estricta y a veces hasta sangrienta en su ejecución.

A la vista de las declaraciones de algunos líderes de partidos tras las últimas Elecciones Municipales y Autonómicas, parece que la desaparición de ambas costumbres hace centenares de años no ha sido una buena cosa. El marketing político, que tan bien se conoce desde la época imperial romana, impone la regla de, sea cual sea la realidad, ofrecer un relato propio que la re-lea y la re-presente (que la re-cuente) a la opinión pública, de manera que los datos, los hechos, son tanto más irrelevantes cuanto más hábil es la relectura que se ofrece.

Escuchando algunas declaraciones públicas de los últimos días da la sensación de que ni los resultados de las Elecciones al Parlamento Andaluz de marzo ni las Elecciones Municipales y Autonómicas de mayo han sido como dictaba el programa de marketing político. Los resultados han puesto en cuestión seriamente la agenda del laboratorio podemita, los cálculos y las expectativas puestas en Ciudadanos y la capacidad del Partido Popular de ocultar su problemilla de podredumbre estructural, aun cuando seis millones de personas sigan ignorando la corrupción pepera. Ni siquiera se puede decir en alto que los resultados del PSOE, dadas las circunstancias no han estado tan mal, ni mucho menos. Y mucho menos en comparación con lo que se esperaba a la luz (oscura y manipulada) de la mayoría de las encuestas publicadas.

Estructuralmente hablando, ni siquiera se puede hablar de un vuelco absoluto. Antes partían el bacalao cuatro partidos –el político y el mediático– y ahora vuelven a ser cuatro –sobre todo el mediático– y así seguimos. No estoy hablando de una intercambiabilidad total entre UpyD y Ciudadanos ni entre IU y Podemos, por supuesto. Pero el caso es que más de la mitad del electorado sigue sosteniendo a los dos grandes partidos y que una opción de centro-derecha ha sustituido a otra y una corriente a la izquierda del PSOE se ha agrupado en siglas que, donde han ido en solitario, se ha merendado a IU.

De modo que, poniendo los hechos sobre las lecturas, ocurren todo tipo de ruidos que se convierten en relato plausible cuando se ponen negro sobre blanco. Veamos:

Hecho 1. Donde IU ha ido en solitario, se ha estrellado. Hasta el punto de no entrar ni en el Parlamento Autónomo ni en el Ayuntamiento de Madrid. Declaraciones públicas de personas de IU: “no iremos a ningún lado sin nuestra marca y no desapareceremos en ningún mar de siglas, nuestro proyecto no está agotado”. Vale, pues nada. Sigamos igual.

Hecho 2. Podemos no solo no se presentaba en estas Elecciones Municipales, sino que en algunos sitios su posición indefinida, la soberbia de algunos de sus cuadros, la metodología fagocitadora de éstos en las mesas de negociación y las luchas entre diversas corrientes internas no ha hecho más que retrasar y confundir muchas formaciones de confluencia que al final, a pesar de todo ello, han aguantado e, incluso, han tenido éxito. Medición: 250.000 votos más para Ahora Madrid que para Podemos en solitario. Lectura mediática y podemita: “las formaciones impulsadas (????) por Podemos han barrido. Podemos es ahora el interlocutor. Carmena es un invento de Podemos. Podemos estudia una convergencia de todas las izquierdas bajo el paraguas de su marca –cosa que se ha hecho en las Elecciones Autonómicas–”. Así que da igual que Podemos ni se acercase a las previsiones más pesimistas de las encuestas preelectorales ni en Andalucía ni en media España. Da igual que Ahora Madrid y confluencias parecidas hayan trabajado y logrado un éxito rotundo a pesar de Podemos y de sus líos, de sus tácticas dilatorias y su indefinición ideológica táctica. Da igual que todo el mundo reconozca a CxM, a Equo, a las Mareas y a personas anónimas su aportación en la construcción de Ahora Madrid y de su líder tranquila y, digámoslo de paso, no precisamente una jovencita. Es el mundo y Podemos. Es los muebles contra Ikea. El periodismo patrio no da para más… sobre todo si no quiere.

Hecho 3. Los dos anteriores muestran a las claras que las confluencias, del grado y tipo que fueran, han sido la clave del éxito y probablemente lo serán en las siguientes legislativas. De hecho, han fracasado o han logrado peores resultados allí donde se han dividido entre sí en dos o tres Ganemos o Ahoras o lo que sea. Y también han funcionado las buenas y viejas coaliciones de las de toda la vida, con un guión en medio y entre paréntesis la procedencia de cada persona de la lista. El electorado ha premiado el dar trigo de la unidad, incluso a costa de egos y marcas, antes que la predicación de unidades que solo se aceptan si las encabeza el amado líder. Lectura: no importa, porque los periódicos así lo dicen. Las candidaturas de unidad popular solo tendrán cabida al abrigo de la única marca capaz de sobrepasar al viejo PSOE, ocupando la transversalidad y recibiendo con humildad pero sin complejos el encargo de encabezar el clamor del cambio. Al viejo PSOE le han salido las cuentas en casi todas partes en comparación con lo que se esperaba, de sorpasso nada, la gente sabe muy bien dónde está cada cual y vota, además, a personas que le suscitan confianza, pero eso da lo mismo. Solo son hechos.

Hecho 4. Y es que Podemos, como marca, solo ha ganado en encuestas, no en todas, hasta febrero, cuando PRISA levantó el pulgar a Albert Rivera y lo bajó a Rosa Díez**. En Andalucía se quedó en el porcentaje más bajo de las horquillas previstas. En las Elecciones Autonómicas, lo mismo. Cerca, pero no. Como tampoco los muchachos de Albert Rivera han sido el contrapeso esperado en casi ninguna parte. La lectura debería ser “menos lobos y aver qué hacemos y con quién”, y no la de exigir “humildad” a los demás partidos, con más número de votos. Está bien hacérselo pasar mal al PSOE, claro. Pero cuidadín.

Y es que igual que la realidad no debe estropear un buen titular, los hechos no pueden desarmar una teoría elegante. De eso vivimos y hemos vivido algunos de nosotros. Precisamente por ello conmigo, al menos, no cuela.

A Esperanza tampoco le han gustado los hechos. Como buena demócrata a la española, los resultados solo son justos si gana ella. O al menos si no pierde frente a una rival directa. Y resulta que los periódicos no han dicho eso. Ni siquiera sus periódicos. Como para enloquecer.

Con lo fácil que sería leer la realidad y aceptar los hechos. Claro que eso, en política…

Por cierto, otro hecho: el trabajo de Equo en las confluencias de todo el Estado ha sido decisivo. E igual de intenso que donde hemos ido en solitario. Eso me encanta, y no me lo va a estropear ningún buen titular.

 

**Parece que se ha descubierto recientemente que el pulgar hacia arriba y hacia abajo se han confundido en la historia tradicional. El pulgar hacia abajo, así, significaría precisamente la salvación del gladiador derrotado. Curioso.

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