Archivos para 25 octubre 2015

Sí.


Ahora se plantea la cuestión de si votar a favor de aceptar la oferta de Podemos. Cuando se discutió en una Asamblea de Equo Madrid si nos adheriríamos a las confluencias con Podemos, Izquierda Unida, las Mareas y otros movimientos sociales que lo quisieran hacer para tratar de derrotar al PP en los ayuntamientos y en la Comunidad de Madrid, yo tenía una opinión contraria a dichas confluencias. Desconfío y desconfiaré de Izquierda Unida, nunca he sido un partidario ferviente de los alegres muchachos de los círculos y creía que, al contrario que en las Generales, en las locales y autonómicas podríamos hacer un esfuerzo –incluso financiero—para poder intentar una candidatura en solitario.

Hacia el final de la Asamblea, uno de los intervinientes dijo algo que se está diciendo mucho estos días: que vamos despacio para llegar lejos y que Equo es un proyecto de largo plazo que tendrá tiempo de consolidarse cuando finalmente en España el discurso ecologista tenga su lugar mediático y social.

Entonces, una mujer se levantó y dijo, más o menos lo siguiente: “yo no tengo tiempo. Mi madre es dependiente y morirá si no tenemos la ayuda a la dependencia, mi marido y yo estamos en el paro y estamos a punto de que nos desahucien. Yo necesito que estos ladrones se vayan cuanto antes. Yo no tengo tiempo”.

De pronto me di cuenta de que no nos estábamos jugando ni mis cálculos políticos, ni mis filias y fobias políticas, ni el amor por los colores, por un proyecto en el que yo estoy desde casi sus comienzos, allá por finales de enero de 2011. Nos estábamos jugando que cientos de miles de familias siguieran bajo el brazo opresor, asesino y dictatorial de los mercados y los dueños de las materias primas y sus marionetas con corbata. Nos estábamos jugando, como nos jugamos en diciembre, seguir viendo cómo a la madre de esa mujer no le llegan las ayudas mientras el padre del cabecilla de la mafia corrupta lleva a su padre a vivir en palacio con el dinero de esa mujer y el de todos y todas nosotras.

Después de diciembre, si no estamos en la corriente del cambio, si no nos sumamos a la única alternativa que puede dar (aunque sea con el PSOE) una oportunidad de acabar con la dictadura disfrazada de mayoría centrista, yo no podré mirar a la cara de esa mujer, ni de mi hijo, sin sentir que pude haber hecho más por ellos. No podré mirar cómo destrozan nuestro aire, nuestro agua y nuestras esperanzas de traer un modelo justo y respetuoso con nuestra casa planetaria común sin sentir que yo he puesto mi pedazo de contaminación, mi trocito de porquería.

Yo no estoy a favor del acuerdo para ir a sumarnos con Podemos para sacudir al sistema por sentido pragmático, por aprovechar el momento político. Ni siquiera mi principal motivación es ver a Juantxo, a Rosa, a Carmen, o a quien sea donde ahora están –y muy bien—Inés, Alejandro, Rosalba, Javier, Ramón, Oskar, Gabi, María… Mi principal motivación es que creo que es ahora o tres o cuatro legislaturas de rodillo financiero, corrupto y criminal. Ahora o cuatro, ocho, doce años de darnos contra la pared de los mercados y de los impunes. Ahora o cuatro, ocho, doce años de tener que mirar a la cara a esa mujer o a mi hijo lleno de vergüenza.

Por eso votaré sí.

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