Archivos para 26 octubre 2016

Adiós a Todo Eso.


Es posible que fuera por pasar al otro lado del espejo, persiguiendo inútilmente al conejo de mi juventud activista, libertaria y llena de utopías.  Es posible también que fuera por la misma curiosidad que, hace ya tantos años, me llevase a tender puentes profesionales entre la investigación de la publicidad y hacerme yo mismo publicitario.

También puede ser que durante mis años de asesoría viera que es cierta la frase de Inés Sabanés: “si no quieres hacer política, descuida: alguien la hará por ti”.

En todo caso, he dado mis últimos cinco años y pico a un proyecto que siempre, desde primeros de los 90 di por necesario: un proyecto ecologista. En un país culturalmente yermo, socialmente conservador y políticamente analfabeto sabíamos todos que la implantación de un partido verde a la europea sería muy difícil y, dado el medio siglo de desfase con los países avanzados que arrastramos desde la Revolución Francesa, cuestión de echarle paciencia. Total, los verdes alemanes nacieron en los 70. Así que para 2020 habría esperanzas.

Eso ahora ya no me es posible. No me importa mucho, porque mi vida ha solido consistir en etapas, ciclos quizá, de entre 5 y 7 años.  Y porque, como dijo Malcolm X, “¿Tienes enemigos? Genial.  Eso es que en algún momento de tu vida, te has plantado por algo”.

En este proyecto, me planté por Juantxo López de Uralde y por su sueño de un partido ecologista relevante. En este proyecto trabajé muy duro para que Florent Marcellesi tuviera la oportunidad de llegar al Parlamento Europeo bajo una forma de cooperativa política en la que, al final del proceso, pude ayudar a un imprescindible Alejandro Sánchez con el final de las negociaciones. Tuve la oportunidad de ayudar a promover y pactar la candidatura de la que ahora es la co-Portavoz federal del partido, desde las primeras comidas en Aranda, Burgos y Segovia hasta la culminación de la II Asamblea. Tuve también la ocasión de co-dirigir a un extraordinario grupo de personas, tanto de Podemos como de Equo, en el mayor éxito electoral de Equo, en las Elecciones Generales de hace un año en Vitoria/Gasteiz.

Y ahora toca dar un paso atrás. Y no hay lamento. No lamento de ninguna manera haber conocido a tanta gente que trabaja callada, constante y seriamente en un montón de sitios que he conocido y querido gracias a Equo. Lo que nunca podrá ser objeto de arrepentimiento es haberme encontrado con tantas personas honestas, cabales, que miran a los ojos y que abrazan con calor, que dan la mano fuerte, que besan con besos que suenan. Nunca podré renegar de mi segunda familia de Araba y de Valencia, de Castilla, de La Rioja, de Andalucía, de Canarias, de Asturias (sí, querido: de Asturias), de Madrid… Ahí seguiré estando. Porque vosotros, vosotras, os lo merecéis todo.

Pero sobre todo os merecéis que me vaya de la primera línea. Que ya está bien.

Y no se me rindan. Ya lo dijo M. Gandhi: “Cualquiera que diga que no está interesado en política es como el que se está ahogando y dice que no le interesa el agua”.

Feliz futuro.

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Para la Libertad.


He dudado mucho en poner ese título a este post. Podría haber sido Al Alba, Al Vent, Tiene que Llover, L’Estaca (con perdón) o el eterno himno Habrá un Día en que Todos.

En medio de todo lo que ha ocurrido en el PSOE, yo no pude evitar pensar en tantas compañeras y en tantos compañeros de mis primeros viajes en la política (que luego abandoné durante casi 30 años) con quien nos abrazábamos, cantábamos a pleno pulmón y hasta llorábamos con aquellos himnos, algunos prohibidos aún, de los incipientes vientos de libertad.

Mientras veía a esa dama regordeta y desclasada y a sus vasallos defenestrar lo poco digno que quedaba del partido de la OTAN, de las reformas laborales, del artículo 135, se apearon en mi memoria familiares, amigas y amigos cantando alrededor de un fuego, acampados en un monte; huyendo de grises y luego maderos por la Gran Vía, simulando a veces un morreo para que pasaran de largo; recogiendo firmas, manifestándonos, empapelando universidades e institutos. Practicando aquellos ensayos generales de amor libre porque todo aquello olía a libertad.

Después de ofrecer la cara al vent, de cabalgar hasta enterrarlos en el mar, de tirar de l’estaca, de preguntar altivos ¿quién nos ata?, de sangrar, luchar y pervivir para la libertad, ¿dónde estaban aquellas chicas, aquellos chicos? De muchos sabía y sé que ocuparon despachos, cargos y asientos traseros de coches grises conducidos por un señor o una señora muy discreta y callada. De hecho muchas de esas personas, cuando la derrota dulce tuvieron que sacarse aprisa y corriendo carnés de conducir, cursos de ofimática y hasta graduados escolares.

Pero de muchos otros sabía que ahora estarían asistiendo a la defenestración de ese pobre líder que se creyó lo del poder de la militancia en el partido de González, Barrionuevo, Roldán y Vera, entre lágrimas de dolor e impotencia. La maniobra de Susana y de sus secuaces, con sus dagas escondidas en las túnicas laticlavia al pie de la estatua de Pompeyo el grande, ha debido de dejar sin juventud, sin memoria, sin guitarras y sin amores junto a una vietnamita a miles de chicos y chicas que ahora acarician desconcertadas sus canas mientras se preguntan a quién denunciar por el robo de su pasado.

Yo jamás voté al PSOE, ni siquiera en el 82, jamás he tenido la más mínima conmiseración con sus cuadros, aun cuando haya trabajado para ese partido alguna vez. Pero no puedo evitar pensar en el resultado final de este golpe: las lágrimas, el desconcierto y quizá la pequeña muerte de muchas compañeras y compañeros con quienes compartí ese breve camino de la utopía posfranquista.

Vaya con ellas y con ellos mi abrazo.

P.S.: la buena noticia es que a los que decíamos que este partido era muy de orden y muy de derechas nos dejarán en paz de una buena vez, ¿no?

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Otra vez sí.


En la historia de este modesto y muy intermitente blog se puede comprobar que las pocas veces que he hablado de temas orgánicos de Equo, de sus planteamientos y de su futuro, o cuando se ha tratado de escoger a personas y líneas políticas he dicho siempre que sí.

En la corta historia de Equo –debido en parte a los ridículamente cortos mandatos que nos hemos dado—ha habido varios momentos decisivos en los que  la mayoría hemos tenido que trabajar muy duro por el , por los síes. En esos momentos muchos de nosotros nos hemos dejado buena parte de nuestro pellejo defendiendo un Equo en afirmación, en positivo, en acción y en sintonía con el momento histórico que nos ha tocado, como en la maldición china, disfrutar sufriendo, o sufrir disfrutando.

Tuvimos que luchar para convencer y superar a quienes no vieron en Primavera Europea la herramienta de la primera entrada histórica de los ecologistas españoles en las instituciones. La irrupción de Podemos restó importancia a un hito: entrar en el Parlamento Europeo. Incluso entró, primero como asistente y luego como diputado, una persona que se opuso al principio a esa cooperativa política. Y muchos de nosotros nos enzarzamos en una dura batalla para lograr esa representación que además, aunque ahora se olvide, conviene recordar que era prácticamente el punto de supervivencia de Equo con  la estructura mínima de la que disponía en aquel momento. Algunos por tanto dijimos que sí. Ganó el sí. Y entonces ganó Equo. Un poquito. No mucho, no tanto como otros. Pero ganó.

También tuvimos que luchar para lograr que Equo estuviera en la corriente histórica que culminó en los llamados Ayuntamientos del Cambio y en la entrada de varios de nuestros militantes en los parlamentos autonómicos. Otra vez quienes defendimos el sí, la cooperación, el poner por delante la causa, el tener como objetivo entrar en las instituciones para ser relevantes, para ser herramientas de cambio y para estar orgullosos del trabajo de todos nuestros concejales y concejalas, pudimos ver satisfechos la entrada de las gentes de Equo en más de 100 cargos municipales y con voz y voto en 15 capitales de provincia. Además, entramos a gobernar en el País Valenciano, donde fuimos y somos una fuerza política de primera línea en responsabilidad y visibilidad.

Más tarde hubo que trabajar para proponer un nuevo sí. El más difícil: el sí a entrar en coordinación con la fuerza política que se había apoderado de nuestras ansias de renovación y de la visibilidad mediática y social. Este fue un sí muy duro, muy difícil de conseguir. Nuestro ahora parlamentario europeo no se decidió por el sí ni por el no. Pero nuestra ahora diputada (gracias a nuestro sí, gracias a que derrotamos su no) sí se posicionó en el no: clara y públicamente. Fue una victoria muy dura, casi amarga por todo lo que nos habíamos dejado la mayoría de nosotras y de nosotros para conseguirla.

Pero también fue una victoria dulce. Porque en el único lugar donde Equo encabezaba la lista, el trabajo de Equo y de Podemos, de nuestros pocos y de sus muchos pero de todos juntos, de todas juntas, nos llevó a ganar dos veces con el mejor resultado histórico en la provincia y, comparativamente, en el Estado. Fue un triunfo hermoso del sí, de nuestro sí, del sí que han encabezado Juantxo, Inés, Alejandro, Carmen, Ramón, y tantos y tantas otras  desde el principio.

Nos hemos dejado mucho en el camino para que siempre gane el sí en Equo. Yo mismo esta vez doy un paso atrás y digo no muy bajito a estar en ningún puesto orgánico. Pero sigo siendo del sí. Seguiré trabajando por el sí verde, útil, relevante, honesto y que siempre esté en acción, en positivo y en lo que hay que hacer: en la tarea de salvar el Planeta y, sobre todo, a los seres que lo habitan.

Ese es mi sí a Equo en Acción.

http://equoenaccion.org/

Ese es mi sí a las personas que en Equo siempre han dicho que sí.

Sí.

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